El Gobierno de EE.UU. ha rubricado un acuerdo con la compañía de Elon Musk, xAI, para usar su modelo de inteligencia artificial Grok en sistemas clasificados del ejército. Los términos económicos del mismo no se han hecho públicos por ninguna de las dos partes.
Axios informa de que la herramienta del emprendedor sudafricano puede ser usada para tareas críticas, que irían desde análisis de inteligencia y apoyo en planificación estratégica hasta potenciales aplicaciones en desarrollo de capacidades militares.
Esta alianza llega en un momento delicado, justo cuando las autoridades habrían visto roto un posible pacto con uno de los mayores competidores de xAI.
Tensiones con Anthropic
Justo hace unas horas se ha conocido que la también empresa de inteligencia artificial Anthropic, conocida por su modelo Claude y por poner la seguridad y la ética en el centro de su desarrollo tecnológico, ha rechazado la última oferta del Departamento de Defensa tras semanas de tensas negociaciones. Hasta la fecha esta era la única IA aprobada para los entornos ‘ultrasensibles’ del Pentágono.
La compañía ha señalado públicamente que “no puede, en conciencia, acceder” a las exigencias del Gobierno de permitir una utilización total y sin restricciones de su IA para “cualquier uso legal”, que incluiría, según la empresa, aplicaciones como vigilancia masiva de ciudadanos o armas autónomas sin supervisión humana.
El CEO de la firma de IA, Dario Amodei, ha defendido que su postura no es abandonar la negociación, sino mantener límites éticos sobre cómo se puede aplicar la tecnología.
Pete Hegseth, secretario de Defensa, ha amenazado a Anthropic con dar por terminado el contrato de aproximadamente 200 millones de dólares que tiene con el departamento. Además, también ha comentado que si no cumple con sus exigencias la listará como «un riesgo en la cadena de suministro», una categoría que suele aplicarse a proveedores TI de países adversarios, lo que dificultaría enormemente que otras agencias y contratistas trabajen con la empresa.
Pero no es todo. Hegserth se ha marcado un órdago mayor y ha amenazado incluso con convocar una ley de emergencia, la Defense Production Act, para forzar el acceso a la tecnología si la empresa no cede en su postura.
