Una amenaza creciente en Android e iOS
Investigadores de seguridad han alertado sobre una nueva campaña de malware móvil a gran escala que apunta a las plataformas móviles Android e iOS mediante apps falsas de citas, redes sociales, almacenamiento en la nube y servicios de automóviles con el fin de robar datos personales confidenciales. La firma de seguridad Zimperium zLabs la ha denominado ‘SarangTrap’.Cómo operan las apps maliciosas
«Esta extensa campaña ha involucrado más de 250 aplicaciones maliciosas de Android y más de 80 dominios maliciosos, todos disfrazados de apps legítimas de citas y redes sociales», ha comentado el investigador de seguridad Rajat Goyal.
Estas apps no se encuentran en tiendas oficiales como Google Play o App Store, sino que se descargan desde webs fraudulentas o enlaces que llegan por mensajes.
Una vez instaladas, las aplicaciones piden un código de invitación que conecta con servidores remotos, lo que les permite esquivar los antivirus y activar funciones maliciosas. Después, solicitan permisos sensibles como acceso a los contactos, la cámara, los mensajes o la galería de imágenes.
¡El iPhone tampoco está a salvo!
En el caso de los iPhone, los atacantes utilizan un perfil de configuración falso (mobile configuration profile) para engañar al sistema y así obtener acceso a datos privados como instantáneas y contactos.
La amenaza del chantaje y la extorsión
Una vez recopilada la información personal, como fotos íntimas o datos delicados, los delincuentes llegan incluso a chantajear a las víctimas amenazando con difundir ese contenido si no pagan un rescate, según informa The Hacker News.
La campaña muestra un nivel de sofisticación elevado y demuestra que nadie está completamente a salvo, ni siquiera usando una plataforma móvil que antaño se conocía por su seguridad, como iOS.
Aprovechándose de la vulnerabilidad… humana
«Esta inquietante historia no es un caso aislado; pone de relieve la manipulación psicológica y las tácticas de ingeniería social que estas campañas emplean para aprovecharse de la vulnerabilidad emocional», señala Goyal.
«Las víctimas son atraídas a instalar el malware con la promesa de compañía, solo para descubrir que están atrapadas en un ciclo de vigilancia, extorsión y humillación», concluye.
