Septiembre no solo significa recuperar horarios, reuniones y correos pendientes. Los ordenadores portátiles, teléfonos móviles y tabletas que han acompañado a los trabajadores durante las vacaciones también regresan a la oficina. Y con dicho regreso, vuelven a conectarse a los sistemas corporativos. Sin embargo, mucho cuidado, pueden hacerlo después de varias semanas expuestos a entornos mucho menos controlados.
El hecho de que un ordenador haya funcionado aparentemente con normalidad durante las vacaciones no garantiza que esté libre de amenazas. Una credencial robada o un archivo malicioso pueden permanecer sin dar señales evidentes hasta que el usuario recupera su actividad profesional.
«El riesgo no está únicamente en sufrir un ataque mientras se está de vacaciones. Un dispositivo o unas credenciales comprometidas, archivos descargados o aplicaciones maliciosas instaladas durante esos días, pueden pasar desapercibidos hasta que el empleado vuelve a conectarse a los recursos y redes de la organización», explica Josep Albors, responsable de Investigación y Concienciación de ESET España.
La empresa especialista en ciberseguridad señala particularmente el denominado quishing, una modalidad de fraude que utiliza códigos QR para dirigir a la víctima hacia páginas fraudulentas.
Albors pone un ejemplo cotidiano: «Durante las vacaciones podemos haber escaneado un código QR malicioso en un bar, un restaurante o un hotel y haber introducido nuestras credenciales en una página fraudulenta sin darnos cuenta».
Cinco comprobaciones antes de recuperar la normalidad
La primera recomendación consiste en actualizar los equipos. Sistemas operativos, navegadores, aplicaciones y soluciones de seguridad deben disponer de sus versiones y parches más recientes. Mantener software desactualizado puede dejar abiertas vulnerabilidades aprovechables por los ciberdelincuentes.
También resulta conveniente comprobar si algo ha cambiado. Extensiones del navegador que no recordamos haber instalado, aplicaciones desconocidas, modificaciones de configuración, ventanas emergentes o comportamientos extraños justifican una revisión.
El tercer punto afecta directamente a las credenciales. Si durante agosto se ha consultado el correo profesional o se ha entrado en servicios corporativos desde diferentes redes, conviene revisar qué sesiones permanecen abiertas y cerrar aquellas que ya no sean necesarias. Contraseñas diferentes para cada servicio y autenticación multifactor dificultan además que unas credenciales robadas permitan acceder directamente a una cuenta.
El correo acumulado también supone un riesgo
El regreso de las vacaciones genera otra situación favorable para el fraude: decenas o incluso cientos de mensajes esperando en la bandeja de entrada. Entre comunicaciones legítimas pueden esconderse correos que imitan facturas, proveedores, compañeros de trabajo o avisos de servicios digitales.
La acumulación de tareas y las prisas por recuperar el ritmo pueden provocar que el trabajador reduzca las comprobaciones que realizaría en otras circunstancias.
Hay que extremar la atención ante mensajes que exijan descargar archivos, introducir contraseñas, efectuar pagos, escanear códigos QR o realizar acciones urgentes.
En caso de duda, es preferible entrar directamente en la web o aplicación oficial en lugar de utilizar el enlace recibido.
También es recomendable aprovechar septiembre para comprobar las copias de seguridad y verificar que continúan funcionando correctamente las herramientas encargadas de proteger dispositivos, correo electrónico y servicios alojados en la nube.
La empresa también debe hacer sus deberes
La seguridad no puede recaer exclusivamente sobre el trabajador. El regreso de las vacaciones ofrece a las organizaciones la posibilidad de revisar la situación de sus sistemas y comprobar qué dispositivos están accediendo nuevamente a ellos.
La expansión del teletrabajo y los modelos híbridos ha multiplicado los puntos desde los que se manejan datos profesionales. El mismo empleado puede utilizar un portátil corporativo, un smartphone, servicios cloud, correo electrónico y accesos remotos a lo largo de una jornada.
«Es un buen momento para revisar si la protección de la empresa sigue cubriendo de forma adecuada todos los puntos desde los que trabajan los empleados», señala David Sánchez, director de canal de Ontinet.com.
El responsable destaca especialmente la importancia de disponer de herramientas que permitan controlar el conjunto del entorno tecnológico. «Contar con una gestión centralizada permite tener mayor visibilidad sobre ese entorno y detectar con mayor rapidez posibles puntos débiles», explica.
